Equitación y D/s

Empecé hace poco a montar a caballo. Y me ha resultado un estímulo estupendo para la Dominación/sumisión, se me han ocurrido varias actividades interesantes.

Alguna de esas actividades ya las he puesto en práctica. Otras no.  ¿Intentas adivinar cuales sí?

Paso, trote y galope

Primero el relato, luego la técnica resumida.

Relato

Me tumbé en la cama boca arriba, me puse cómodo y me relaje. Una sonrisa malvada flotaba en el interior de mi cabeza por la broma/sorpresa/humillación que iba a hacer a mi sumisa. Y me resultaba muy morboso pensar en lo que iba a hacer. Se me había ocurrido un día montando a caballo, en uno de los ratos en que dábamos descanso a los caballos entre ejercicio y ejercicio. Mi sumisa estaba desnuda, de pie, al lado de la cama. Mirando lo que hacía con cara de expectación, como otras muchas veces en que no sabe que va a pasar. Le dije que subiera a la cama, que se pusiera encima mio, sentada encima de mis piernas, mirando hacia mis pies. Ver su cuerpo siempre me resulta delicioso, sentir la suave y caliente piel del interior de sus piernas en contacto con las mías era todo un placer. Cuando se metió mi pene en la vagina el placer se incremento con la calidez y abundante humedad de su interior, tanto por la intensa sensación física como por el placer mental de saberla excitada tan rápidamente.

Como no la había dicho nada y es una sumisa muy obediente, se quedo quieta. Haciendo lo mismo que estaba haciendo yo, sentir el agradabilísimo contacto entre pene y vagina, pelvis y pelvis, piel con piel, cuerpo y cuerpo.

Cogí la fusta y le dí unos unos golpecitos suaves con la fusta en las nalgas mientras hacia con la boca (chascando la lengua) el ruido típico de poner a andar a un caballo (en este caso yegua) : tcha, tcha. Me hubiera encantado ver su cara en ese momento, aunque tuve que conformarme con ver sus preciosas nalgas subiendo y bajando despacio sobre mi pene. Pero sabía que sus ojos reflejaban sorpresa y una mezcla de diversión y morbo al haber sido convertida en una “yegua” de placer.

Disfrute unos minutos de la sensación física, del placer físico que me proporcionaba y también del delicioso espectáculo estético y erótico de sus preciosas nalgas y caderas alzándose y descendiendo.

Dí unos nuevos golpecitos en sus nalgas, más rápidos, mientras la decía “Trot, trot” y también chascaba la lengua, para pedir un ritmo más rápido, un “trote”, sobre mi pene y bajo mis ojos y manos en sus caderas. Mi sumisa aumento el ritmo. Aún sin ver su cara supe que lo hizo con alegría, llena de energía y de la excitación producida tanto por la sensación física de mi pene entrando y saliendo en ella, prácticamente el único contacto entre nuestros cuerpos, como por la sensación mental de como estaba siendo utilizada.

No alargué demasiado el tiempo en este ritmo porque no quería que gastará muchas fuerzas y llegará con energía al siguiente paso. Así que en un par de minutos dí nuevos golpes de fusta en sus fabulosas nalgas (que desde esta perspectiva lo eran aún mas), muy rápidos, al tiempo que la decía “galop, galop” y chasqueaba mi lengua con intensidad y rapidez. Mi sumisa subió de ritmo y la sensación era tan increíblemente placentera que era casi inaguantable. Y al mismo tiempo que esa descarga de placer me llenaba oía la respiración acelerada de mi sumisa, mezcla del esfuerzo físico y de una excitación al menos tan intensa como la mía. Dejé que todo eso durara unos segundos y empecé a decirla suavemente “soooo, soooo” mientras sujetaba despacio su cintura con mis manos, para disminuir la velocidad de sus movimientos de subida y bajada de pelvis. Paso al “trote” donde la mantuve unos instantes, para seguir enlenteciéndo sus movimientos hasta el paso. Ver sus nalgas subir y bajar despacio llenándonos de placer era hermoso y fascinante. Ambos recuperamos la respiración durante un rato, aunque era la respiración de dos personas llenas de excitación y placer. Volví a ponerla al trote, disfrutando de la mezcla de sentir su vagina moviéndose sobre mi pene y llenándome (literálmente) de placer y de ver su hermoso cuerpo moviéndose rítmica y rápidamente.

Su voz de pronto llegó a mis oídos : “Amo, no puedo más, si sigo así voy a correrme, ¿me das permiso para correrme?”

Se lo merecía, asi que se lo concedí con mucho placer : “Claro yegüita (normalmente la llamo perrita o perra) tienes mi permiso para correrte, pero antes un poco de galope”

La volví a dar rápido en las nalgas. “Galop, galop”

Ella subió el ritmo y empezó a chillar su placer, corriendose. Yo a mi vez me corrí mientras chillaba “Galooop, galoooop” y la zurraba con la fusta en las nalgas, aunque no hacía falta que subiera el ritmo para ir más rápido.

*

La técnica

Posición : Amo tumbado boca arriba en la cama. Sumisa se pone encima suyo mirando hacia sus pies, metiéndose el pene en la vagina y ofreciéndole la estupenda vista de sus nalgas. El Amo lleva una fusta corta en su mano. La sumisa empieza estando quieta.

El Amo da unos golpecitos suaves con la fusta en las nalgas de la sumisa, al tiempo que la dice “paso” o la hace con la boca (chascando la lengua) el ruido típico de poner a andar a un caballo (en este caso yegua) : tcha, tcha. La sumisa empieza a subir y bajar sobre el pene del Amo.

Cuando el Amo le apetezca un movimiento más activo dará de nuevo golpecitos con la fusta en las nalgas a la sumisa mientras la dice “Trot, trot” o chasquea la lengua, hasta “conseguir” que la sumisa se mueva mas rápidamente, con la rapidez deseada por el Amo.

Y por último el Amo dara con la fusta de forma más rápida en las nalgas de la sumisa y le dirá “galop, galop” y chasqueará con la lengua para conseguir un movimiento muy rápido que le proporcionara un intenso placer en el pene (y en el cerebro, al estar sometiendo a la sumisa).

Se puede bajar el ritmo de la yegua-sumisa con un “soooo” y frenando sus caderas con las manos para que baje de ritmo, primero al “trote” y luego al paso.

Para repetir el ciclo y que el Amo se corra en uno de los galopes de su yegua.

Según el nivel físico de la sumisa la duración del galope podrá ser mayor o menor, ya que es un ejercicio intenso. Si el Amo quiere facilitar el ejercicio y hay posibilidad de hacerlo, se puede proporcionar un asidero donde la sumisa se sujete con las manos para subir y bajar : una cuerda, una barra horizontal.

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Las otras ideas :
- Descalzar al Amo

(en breve)

- Paseo morboso con final refrescante

(en breve)

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